Quiénes somos
Nuestra historia
Más de cuatro décadas viendo la mano de Dios obrar en esta congregación.
Fundación
Un pequeño grupo de familias comenzó a reunirse en una casa para orar y estudiar la Biblia. Allí nació la visión.
Primer templo
Tras años de fe y sacrificio, se inauguró nuestro primer templo propio con un servicio de gratitud y consagración.
Expansión de ministerios
Se consolidaron los ministerios de niños, jóvenes, mujeres y misiones que hoy marcan el corazón de la iglesia.
Renovación y crecimiento
Remodelación del templo principal y lanzamiento de la obra social en el barrio. Cientos de familias atendidas.
Una nueva generación
Continuamos firmes en el llamado: hacer discípulos semejantes a Cristo en nuestra ciudad y en las naciones.
Misión, visión y valores
Misión
Hacer discípulos semejantes a Cristo en las naciones, proclamando el evangelio completo de santidad bíblica.
Visión
Ser una iglesia viva, multiplicadora y misional que transforma vidas, familias y comunidades para la gloria de Dios.
Valores
Cristocentrismo, santidad, comunidad, servicio, integridad y compasión por los perdidos.
Equipo pastoral
Siervos comprometidos con el cuidado pastoral, la enseñanza y la dirección espiritual.
Pastor José Ruiz
Sirve a la congregación desde 2008 con enseñanza bíblica y una visión misional.
Pastora Ana López
Dirige el ministerio de familias, parejas y consejería pastoral.
Pastor Luis Mejía
Apasionado por discipular a la próxima generación y formar líderes.
Pastora Camila Soto
Lidera el ministerio de niños con creatividad, amor y enseñanza bíblica.
Declaración de fe
Creemos en la inspiración plenaria de las Sagradas Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento, las cuales contienen toda verdad necesaria para la fe y la vida cristiana.
Creemos en un solo Dios eternamente subsistente, soberano y trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Creemos que Jesucristo es el Hijo eterno de Dios, plenamente Dios y plenamente humano, quien murió por nuestros pecados, resucitó y volverá en gloria.
Creemos que la santificación entera es la obra de Dios que purifica el corazón del creyente del pecado original y lo capacita para amar a Dios con todo el ser. Es nuestra herencia wesleyana de santidad.
Creemos que la Iglesia es el cuerpo de Cristo, llamada a adorar, hacer discípulos y servir como agente del Reino de Dios en el mundo.